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La vida está llena de palabras cargadas de sentimiento y energía. Todo se mueve a través de las palabras que decimos. Una palabra mal dicha que apenas dura 2 segundos en pronunciarse, puede destrozar una vida o llevarnos a una depresión en poco tiempo. Y ni qué decir si esa palabra se convierte en habitual en nuestra rutina.

Parece que nos acostumbramos a vivir escuchando siempre lo mismo, y que parece que no nos afecta, pero en realidad sabemos que no es así. Es algo que te va comiendo por dentro y a veces no sabes que hacer para detenerlo.

Piensa en cuantas situaciones desagradables has vivido por no emplear las palabras correctas. Tanto en las cosas que no has dicho tú, como las que te han dicho a ti. Aquí nadie se libra, todos cometemos errores.

Piensa que hubiera pasado si el día que tu estabas mal, alguien te hubiera dicho por ejemplo: Ven, yo te entiendo por lo que estás pasando….en ved decirte Bah, eso le pasa a todo el mundo, eres un/a flojo/a que no sabe salir de las situaciones… y mil cosas más que no voy a escribir porque este artículo no se trata de llenarlo de palabras turbias.

Por eso ahora te pido que te regales un momento de sanación.

1ºCierra los ojos y ve a una situación donde no escuchaste lo que querías.

2ºImaginate a esa persona  o personas mirándote a los ojos llenos de amor y diciéndote las palabras que quieras escuchar. Invéntatelo todo como quieras, tírate una hora hablando si quieres, es tu fantasía, hazla como quieras.

3º Abre los ojos y observa como te sientes.

4ºMira a la situación y ve si sientes lo mismo que antes de cambiar las palabras.

Usa solo la palabra para construir cosas bonitas en las personas. Si no vas a ser capaz de decir algo agradable, usa el camino del silencio. Todos saldremos ganando.